lunes, 2 de febrero de 2015

La pipa de Mark Twain



Como dijo el periodista de La Repubblica Eugenio Scalfari, la entrevista es el germen del periodismo. Sin embargo, tal y como afirma Juan Cruz, periodista de El País, en el género de la entrevista poco se puede innovar. Para ello, nos remite a la obra editada por Chirstopher Sylvester Las grandes entrevistas de la historia (publicada por El País) donde se nos muestran muchos de los encuentros más interesantes y relevantes de la historia entre periodistas y celebridades políticas, literarias, artísticas, etc. Entre ellas se destaca la entrevista que realizó el escritor Rudyard Kipling (El libro de la selva) a su colega de profesión e ídolo Mark Twain (Las aventuras de Huckleberry Finn, Las aventuras de Tom Sawyer).

Entre este repertorio de entrevistas podemos distinguir varios tipos: la entrevista agresiva, la literaria, la sosegada, la filosófica... Lo que es fácil de observar es que cada periodista tiene su estilo particular de encarar estas citas pero absolutamente todos llevan preparada de antemano una batería de preguntas para plantear a los entrevistados. Estas cuestiones irán saliendo en función de cómo se desarrolle la conversación. Si el personaje en cuestión pronuncia unas respuestas interesantes pueden surgir a partir de ellas otras preguntas no planificadas. Es lo que se llama un cuestionario abierto.

Pero básicamente, cualquier entrevista consta de unas partes canónicas que no se suelen omitir: la entradilla, el retrato del personaje, el plano de la situación y los altibajos que va atravesando hasta su conclusión. Estos altibajos dan lugar a que haya partes de la entrevista más relevantes y, en contraste, otras más aburridas. Las preguntas planteadas a lo largo del encuentro han de ser sencillas y directas y el entrevistador debe situarse en una posición equiparada a la de la masa (el público que leerá, verá u oirá la conversación). Esta situación del periodista se crea para enmarcarse en un estado de ignorancia con respecto al tema principal que se trata. Según la experta periodista Rosa Montero o el propio Sylvester, el entrevistado sabrá más de este tema que el entrevistador y, por consiguiente, más que la mayoría del público. Por ello, esta posición garantiza la comprensión de un tema complicado a través del personaje para transmitir una verdad al receptor. En resumen, el periodista debe ampliar su grado de ignorancia y no sentirse superior al entrevistado para que saquemos algo en limpio de la conversación.

Como se ha recalcado antes, uno de los encuentros recogidos en la obra de Sylvester que más valora Juan Cruz y que da título a su artículo es el de Kipling con Twain en 1889 (publicado por la revista From Sea to Sea). En ella, Kipling se comporta como un seguidor acérrimo de Twain al que ensalza como un ser superior ante su papel de entrevistador ignorante. Kipling detalla cada uno de sus rasgos y movimientos desde un prisma que roza casi la idolatría. Pero en el que se detiene principalmente es en su ansiada pipa. Kipling se contuvo para no pedirle la pipa a su entrevistado con el fin de, según él, absorber su alma o su talento. Esta parte de construcción del retrato de Twain es la que interesa realmente a Cruz por encima incluso de las posteriores preguntas. Lo importante es cómo el entrevistador desveló un potente deseo de unir su alma con la de Twain para lograr una entrevista excelente. Esa es la esencia del buen periodista.

Ejemplos de entrevistas:

Entrevista a José Luis Sampedro
https://www.youtube.com/watch?v=vbajLrhdNHo

Entrevista de Gabriel Garcia Márquez a Neruda
https://www.youtube.com/watch?v=1520QZIclmI

Entrevista a Ana María Matute
https://www.youtube.com/watch?v=boUr9HXYfpE
https://www.youtube.com/watch?v=yEXAXRh1Ccs

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